Salvemos el Planeta

El uso indiscriminado de los recursos naturales y derivados (energía hídrica-eléctrica, nuclear y química, industrias, parque automotor, etc), que contaminan aire, campos, mares y ríos, hoy nos muestra con crudeza el profundo desequilibrio geológico-climatológico en todos los órdenes de la vida social, influidos colateralmente por sus efectos: el aumento de la temperatura (acelerándose el deshielo de los polos), inundaciones, tornados, tormentas, huracanes, incendios, terremotos, tsunamis, entre otras calamidades. El detrimento de todos los procesos naturales, alterándose los ciclos de los cultivos, siembra y cosecha… y sumándole a estás otras situaciones (guerras y violencia social, enfermedades, hambrunas) es una radiografía tétrica de la situación en el planeta.

Todos somos receptores de sus efectos, igual “justos por pecadores”, inocentes y culpables, por la violación de las leyes naturales por parte del hombre, desobedeciendo también leyes sagradas, provocando estas drásticas reacciones que nos tienen al borde de un verdadero holocausto.

Todo este resumen nos impone a todos mayor seriedad al encarar estos eventos porque, en esta hora, las consecuencias son tan evidentes que la impresión es que ya no hay nada que hacer sino prepararse, urgentemente, para enfrentar un sinnúmero de contingencias (entre ellas, la posible escasez de alimentos y la contaminación de las aguas), con el fin de sobrevivir a desastres. Debemos propiciar verdaderas campañas de concientización, profundas y muy urgentes a todos los niveles, que hagan menos traumáticos sus efectos y, de alguna forma, neutralizarlos.

Fuente: Últimas Noticias (10/03/2011, pag. 21), Salvemos el planeta, Alberto Hernández, Cartas al Director.

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